Capturar en imágenes lo efímero de una creación de estilismo es uno de los elementos esenciales de una colección. No es el único, por cierto, ya que es un trabajo en equipo. Ni tampoco se debe confundir a la creación con el objetivo.

Y es que una colección; un kit de prensa; una producción editorial, es uno de los medios con el que cuenta el peluquero para comunicar una diversidad de propuestas. Puede ser desde el juego hiper vanguardista, donde lo que predomina es el arte y la inspiración o bien, una herramienta para promocionar nuevos cortes y coloraciones en el salón, por mencionar solo dos ejemplos, ya que hay muchos más.

Lo que es fundamental es la adopción de este tipo de producciones por parte de los estilistas latinoamericanos ya que no es una práctica tan extendida como sucede, por ejemplo, en Europa y parte de Asia. Por eso, cuando el profesional de la belleza decide realizar una producción de este tipo, sabe que se enfrenta a un trabajo complejo pero no imposible, sobre todo, cuando logra absorber la vasta experiencia que hay en este sentido en la peluquería mundial, como también cuando aprovecha las múltiples oportunidades que hoy brinda la tecnología.

¿Hay equipo?

La peluquería, solo en apariencia, puede verse como una creación solitaria ya que es un trabajo en equipo. Más si lo que se busca es dejar plasmada en una colección una visión de moda, una tendencia o un estilo. El estilista, el colorista y el peinador pueden estar encarnados en un mismo profesional. Y, muchas veces, es lo que ocurre.

Pero la función del diseñador que es el que define vestuario y accesorios y la del  maquillador, por ejemplo, ya salen del área del cabello en sí y ponen en contexto la obra del peluquero que es el que firma todo el trabajo en conjunto. Y por supuesto que el fotógrafo es primordial, ya que le imprimirá una mirada a la totalidad del trabajo que puede definir el estilo de la colección que se presenta.

Es común que se formen parejas creativas de peluqueros y fotógrafos pero también es usual que los fotógrafos sean elegidos por los profesionales según el tipo de colección que presenten.

Y, por supuesto, están las y los modelos. Aunque en muchos casos se hicieron grandes producciones con clientes del salón, dicen los que tienen experiencia en colecciones que hacerlo de ese modo es un riesgo. Tal vez en este punto puede haber un debate interesante, porque el modelo o la modelo profesional pueden adoptar poses estereotipadas y eso requiere de una muy buena dirección para producir imágenes más frescas. Al mismo tiempo, en favor de los modelos no profesionales, hoy las grandes marcas recurren a “personas reales” para que el público se identifique con sus marcas.

Más allá de esta discusión, lo cierto es que para una producción, todo el equipo debe funcionar como una pequeña orquesta donde, más allá de que cada uno pueda tener su parte solista, ya no se escucha a cada uno de los instrumentistas sino al conjunto, liderado por la batuta del estilista que es el que debe tener la certeza del sentido total de su colección.

¿Quién es quién?

Cada uno de los integrantes del equipo interdisciplinario que produce una colección tiene, como es evidente, un rol definido. Aquí se repasa la especialidad de cada uno de los profesionales no peluqueros para tener una idea de qué tipo de colaborador se requiere para que la idea que motive la producción, quede tal cual la imaginó su creador.

Fotógrafo: Es quien va a “ver” la colección desde la perspectiva estética y funcional de los encuadres, los colores, la luz y hasta la elección de un exterior o interior. Debe ser alguien que sepa fotografiar cabello y, sobre todo, cuidar la iluminación y todos los aspectos técnicos para que la coloración, por ejemplo, conserve su definición. Algo que muchas veces no se tiene en cuenta pero es muy importante es que el peluquero y el fotógrafo tengan entre sí un lenguaje común donde cada uno sepa un poco el vocabulario del otro para que no se produzcan malentendidos.

Retoque Digital: Si bien muchos fotógrafos han entrado de lleno en la era digital o se han formado en ella, es cada vez más común que quien haga los retoques digitales sea alguien especializado, sobre todo porque el grado de complejidad de los programas que se utilizan es cada vez mayor.

Por supuesto que al dominio del diseño por computadora se le tiene que sumar buen gusto y mucho conocimiento de lo que quiere dejar plasmado el artista en su colección.

Diseñador (costurista): Es quien, al definir vestuario y accesorios de los modelos, deja una impronta muy particular en la producción. En este aspecto, es fundamental que el estilismo sea producto de una interpretación de lo que necesita el peluquero para su colección y no la imposición de un gusto o color en particular por el diseñador. Tal vez el responsable del estilismo es quien más trabaja en la previa a la sesión final de fotografía, ya que suele hacer investigaciones para realizar una propuesta final que exprese la necesidad del trabajo en conjunto.

Maquillaje: De más está decir que el make up es otro de los matices de la colección, que requiere no solo de técnica profesional sino de un conocimiento cabal de la estética de quien dirige la colección. El profesional especializado en producciones de este estilo, sabe que se enfrenta a varias mediaciones. Porque al producir una creación donde el color es algo esencial tiene que saber que, en las pantallas, el resultado final va a ser como lo imaginó.

A esta altura, es evidente que la producción de una colección es, de comienzo a fin, una de las actividades más apasionantes para el profesional que vive al estilismo como un espacio de arte y de creación. No obstante, como toda obra única requiere de un equipo que tenga la capacidad de ser más que la suma de todos sus miembros. Y eso se logra desde una dirección donde se sabe muy bien a dónde ir.