Es fundamental para los profesionales de la belleza, dar la importancia al saber pedir, así como también permitirse preguntar, puntos claves a la hora de obtener y brindar lo que uno –y el cliente, desde luego–, desean obtener.
Flavio Marco González
Licenciado en Marketing egresado de la UCES & Coach Ontológico Certificado ICP
Director de Marketing y Coach de la Oscar Colombo Academy; Buenos Aires, Argentina.
@fmgcoaching
En la práctica profesional del especialista en belleza y peluquería, es imprescindible saber comunicar sus intenciones y técnicas al momento de realizar un servicio, especialmente con un cliente que no termina de convencerse de lo que su imagen personal desea y trae una idea preconcebida de lo que desea hacerse en el salón. Para ello, es importante detallar una manera de “pedir” que no deje nada librado a un malentendido y es la siguiente:
- “A le pide a B” que haga algo especifico, en un plazo determinado (fecha y hora) con las siguientes garantías de satisfacción (Qué es lo que quiero obtener).
Pero este es un modo de pedir exhaustivo ya que incluye: Lo que se pide; Cuándo se requiere; Qué es lo que se espera de ese pedido.
Ante un requerimiento similar en el salón es importante analizar si se tiene temor a formular preguntas. Y es que muchas veces, sucede que se tiene incorporado el tabú de que quien pregunta revela debilidad o se pone en evidencia de que no sabe sobre el tema en cuestión.
Pero… ¿cómo se puede entender lo que el otro quiere si no se le pregunta? ¿Hay algún impedimento para preguntar si no queda claro el pedido que se ha realizado? ¿No es más fácil preguntar? Valga la redundancia, es una buena pregunta para hacerse y ver cómo conducirse si es que los resultados que se están obteniendo hasta hoy, no son los esperados.
De dedos y dolores
Suelo decirles a mis aprendices: si te tocas con el dedo en distintas partes del cuerpo y sientes dolor, quizás lo que esté mal no sea todo el cuerpo sino el dedo. Esto viene a cuento de que muchas veces, cuando alguien renuncia a un trabajo generalmente renuncia al jefe y no a la empresa.
Ahora, cuando se renuncia a alguien es porque esperaba algo de ese alguien. Es decir, tiene una demanda que, por lo general, es implícita y que espera sea atendida. Y es ante esta situación donde se precisa saber si ese pedido está bien formulado y también qué se esperaba de esos jefes.
Saber pedir
Por otro lado, es imprescindible saber cuántas veces estas personas expresaron con claridad qué era lo que deseaban y sentían. Y que nadie se asombre al saber que la respuesta a esta última pregunta sea un JAMÁS más grande que una casa. ¿Por qué sucede esto? Por algo muy simple y concreto: Muchas personas necesitan que el otro se dé cuenta por si solo de lo que les pasa. Pero de lo que no se dan cuenta es que no son claros al pedirlo, al requerirlo, al demandarlo ya sea en forma verbal como con otros tipos de expresiones.
Ante esto, lo elemental es ser claro con lo que se quiere para saber cómo pedirlo de manera concreta e inequívoca. Porque es verdad que no siempre se va a recibir lo que se pide como también es verdad que no se va a recibir lo que no se pide.
Respuestas posibles a un pedido
- ACEPTACIÓN: Da lugar a un compromiso o a una promesa a cumplir por quien aceptó.
- RECHAZO: Da posibilidades a quien pidió de elegir otras opciones para lograr lo que necesita.
- RENEGOCIACIÓN: Se cambian condiciones de satisfacción o plazos. Esto da lugar a una danza conversacional para terminar en una aceptación o en un rechazo.