El daño capilar no ocurre de golpe. Son pequeños gestos repetidos cada día los que terminan debilitando la fibra y apagando su brillo.

1. Usar demasiados productos de fijación
Si no los retiras bien, los residuos se acumulan, inflaman el cuero cabelludo y afectan la salud del cabello. Especialistas de Hospital Capilar advierten que esta práctica puede debilitarlo progresivamente.

2. Peinados muy tirantes
Coletas y moños ajustados generan tensión constante y pueden provocar alopecia por tracción.

3. Calor sin protector
Plancha y secadora sin protección térmica = fibra más frágil y propensa a romperse.

4. Cepillarte con fuerza en mojado
El cabello húmedo es más vulnerable y se rompe con mayor facilidad.

5. Vivir con estrés constante
El estrés puede alterar el ciclo capilar y aumentar la caída.

6. Descuidar tu alimentación
Falta de hierro, zinc o proteínas = cabello más débil.

La clave no está solo en los productos, sino en tus hábitos. Pequeños cambios diarios pueden marcar una gran diferencia.