Cuando se habla de diseño de moda, lo primero que se viene a la cabeza es la imagen de glamorosos desfiles de alta costura o indumentaria pret a porter. Tal vez porque quedó desde hace tiempo la idea de que las modelos eran simples “perchas” que caminan y el rol de estilistas y maquilladores era prácticamente anónimo.
Pero todo esto cambió y lejos de ser una moda pasajera, la tendencia es la imprescindible complementariedad entre los diferentes creadores. Entre ellos, por supuesto, las y los peluqueros.
En todas las temporadas aparecen cambios. Mucho o poquito pero cambios al fin. Cambia la moda. Cambia el modo y, en algunos casos, cambia la forma. Pero no el fondo, el contexto, la tendencia. O, al menos, no tan rápido.
Es que la moda es expresión de la tendencia. Y el famoso grito, primero o último, de la moda no es más que el eco del grito que el planeta, la historia, la sociedad da en cada era, en cada momento, en cada circunstancia. Como es el caso de este presente complicado donde al corte, al color y al peinado se le suma la sustentabilidad de toda esa estética a través de una actitud ética hacia el medioambiente y al cuidado de la salud en las personas. Ya era hora.
Los cambios de la moda parecen moverse en lo subterráneo hasta encontrar la clave que los haga salir a la luz. Hoy, se vive una situación ejemplar y lamentable en todos los sentidos: la pandemia de la COVID-19. Y esta realidad revela, por un lado, la necesidad imperiosa de volver a lo natural, a lo sano, como también dejar ver a quienes se sienten estafados por el presente.
Pero ¿quiénes son los que vislumbran cuáles serán los colores de moda, las texturas, los tipos de corte en el cabello? Existen, por supuesto, consultoras especializadas en detectar estas transformaciones. Estudios realizados por diferentes especialistas que le toman el pulso al mundo para decodificar las necesidades futuras. Y en esto es esencial diferenciar entre crear demanda y prever la necesidad.
Y éste es el punto clave: la moda, sea de indumentaria o peluquería, es un movimiento surgido en el marco de una tendencia que contiene al espacio y al tiempo en que se vive. No es lo mismo el surgimiento del corte bob en una mujer que se sumaba a la clase trabajadora, sobre todo industrial, donde el cabello largo era peligroso, que las punzantes crestas punk de finales de los ‘70.
La moda en tensión
A veces se habla de tendencias y moda como sinónimos. Y, en realidad, no lo son. Lo que sucede es que la tendencia es la que pone –precisamente– en tensión a la moda. Si se remite a una definición formal, una tendencia es un estilo o una costumbre que deja una huella en un periodo temporal o en un sitio, tal como lo describen Pérez y Gardey.
Pero si se busca definir tendencia desde la moda, nada mejor que la analista especializada Gaba Najmanovich, que separa lo que es una macro tendencia, una micro tendencia y la moda.
“La macro y micro tendencias se diferencian la una de la otra por el alcance geográfico y el tiempo en que se desarrolla”, dice y deja a la moda la función del resultado de ese juego de fuerzas que se da en un presente social y político cada vez más globalizado y pone como ejemplo en la moda capilar, el surgimiento de colores más audaces y los estilos rainbow.
“En un tiempo donde nos reflejamos más en las pantallas que en los espejos y en que podemos desafiarnos y jugar, tiende precisamente la prevalencia a probar efectos nuevos en el cabello”.
Más allá de las diferencias entre tendencias, estilos y modas, da para jugar con aquella frase que sentencia: “lo de la moda lo que te acomoda”, precisamente en estos tiempos en que las cuarentenas eternas transformaron esa frase en “lo que es cómodo, es moda”. Y no sólo lo cómodo sino lo que tranquiliza, contiene, protege o cuida, apunta Najmanovich.
Y es que todo está cambiando todo el tiempo y, a veces, la moda desafía a la sociedad y otras, es la sociedad la que utiliza a la moda como refugio.
¿Sabías que…?
La palabra MODA expresa una forma de hacer o crear algo pero, de manera pasajera. Puede ser música popular, indumentaria y, por supuesto, cabello. Proviene del francés mode y éste del latín, modus que significa una manera del momento.
En cambio, el término ESTILO tiene una historia más curiosa. Para los latinos, el stilus era el punzón con el que escribían y borraban en tablas recubiertas de cera. De ahí pasó a ser calidad y característica de la escritura. De esta palabra nacieron, por ejemplo, estímulo, en el sentido de pinchar, aguijonear. Y, mucho más acá en el tiempo, dio lugar al nacimiento de estilográfica y, por supuesto, a los célebres zapatos stilettos.
Por último, TENDENCIA tiene que ver con la inclinación con fuerza hacia algo. Por eso originó palabras como tendón, tensar, tensión y hasta contienda. Proviene del griego y, por todo lo expuesto, se adaptó bastante bien al mundo contemporáneo.
Enviado desde Correo para Windows 10