Pese  a que las autoridades de la CDMX no han impuesto restricciones comerciales, aún y con el cambio a color amarillo en el semáforo epidemiológico por contagios masivos de COVID-19 por la variante Omicrón, la ausencia de clientes que prefieren resguardarse en casa ha pegado notablemente en el arranque del año a las estéticas, barberías, salones y negocios de uñas,  que han visto disminuir sensiblemente sus ingresos.

Contrastante el momento comercial de estos negocios que tuvieron en las fiestas de fin de año un respiro a sus precarias finanzas tras casi dos años de altibajos por la contingencia sanitaria, en la primera quincena de enero de 2022 han visto reducir sus ingresos de manera notable; a decir de un peluquero de la delegación  Gustavo A. Madero, se lamentó al decir: “Ha bajado bastante la afluencia de gente en peluquerías y negocios de por aquí. En diciembre cortaba el cabello en promedio a diez personas a la semana y ahora apenas llego a la mitad”.

De acuerdo al especialista, la gente prefiere nuevamente cortarse ellos mismos el cabello ante la rapidez con que la variedad Omicrón contagia a la población, aunque por ahora, a decir de las autoridades sanitarias no es tan letal como sus predecesoras. No obstante, el ciudadano prefiere no arriesgarse a salir más que a lo estrictamente necesario.

Otros especialistas se cuestionan seriamente si mantener abierto el negocio, ya que justo cuando apenas comenzaba a mejorar la situación económica del sector y los eventos presenciales ya se activaban de manera regular, han resentido una baja de hasta 70 por ciento de la clientela que ya comenzaba a acudir con frecuencia a los establecimientos; los gastos inherentes como la renta del local, pago de servicios como luz, agua, Internet y sueldos en caso de contar con empleados, así como el resurtido de productos y la compra de gel antibacterial, cubrebocas y demás aditamentos obligatorios por el reglamento sanitario, aprietan más la de por si afectada economía del propietario del negocio.

En cuanto a los servicios ofertados, solamente el corte de cabello es el más recurrente, seguido del arreglo de uñas, pero opciones como peinados, maquillaje, venta de productos y niños, son los menos solicitados.

No obstante, la poca clientela que se anima a visitar los negocios en las dos últimas semanas, confían en que pronto pase la cuarta ola de contagios y mantenerse atento a las directrices de las autoridades de Salud para volver lo más pronto posible a sus actividades regulares.

La única opción para los profesionales de belleza que se mantiene al pie del caños, es la paciencia y recortar gastos al mínimo posible, en su lucha por mantenerse activos en medio del repunte de contagios por culpa de Omicron.